
La psicoterapia es un proceso de toma de conciencia y de cambio. Me gusta concebir el espacio terapéutico como un lugar de seguridad y reflexión en el que poder integrar las piezas de nuestro propio puzle.
Cuando nos disponemos a armar un puzle, sabemos que nos tenemos que dar un tiempo. Somos conscientes de que el resultado final llegará tras un camino de contemplación y exploración, uniendo y desuniendo piezas, en principio desordenadas.
Durante la construcción de nuestro puzle aceptamos que hay piezas que no encajan, a veces insistimos más de la cuenta tratando de unirlas a la fuerza, pero los pequeños matices, su forma y su color nos indican que ese no es su lugar, entonces rectificamos, observamos y tratamos de encontrar su sitio. Lo que sabemos con seguridad es que todas tienen su espacio y confiamos en nuestra capacidad para encontrarlo.
La terapia es como armar ese puzle, cuando nuestras piezas se conectan y se integran somos capaces de entendernos y vernos de verdad.
Las sesiones online se realizan mediante la plataforma Zoom. Recibirás un enlace para entrar en la reunión minutos antes de la sesión. La pandemia ha impulsado esta forma de comunicarnos, reunirnos y en definitiva relacionarnos. Los datos de evidencia científica apuntan que es igual de efectiva que el modo presencial. Mi experiencia también me indica unos buenos resultados.
Si lo prefieres, nos podemos ver presencialmente en Psicoactúa, Unidad de Psicología y Medicina de la Salud en Alicante. Puedes pedir cita llamando al teléfono 678 490 483 o contactando conmigo mediante email info@elenacarpio.es.
Vinculación y recogida de información
En esta primera fase nos conocemos y empezamos a establecer la relación terapéutica. Las primeras sesiones, normalmente entre 2 y 4, las dedicaremos a reunir información sobre lo que te pasa. Usaremos para ello el diálogo y algunos cuestionarios, test u otros recursos que nos ayuden a clarificar y profundizar en tus experiencias y vivencias.
Objetivos yplan terapéutico
En esta segunda fase nos centramos en definir el foco de la terapia, acordaremos los objetivos que nos indicarán la dirección y trazaremos un plan que nos ayude a conseguirlos. Una sesión suele ser suficiente para realizar este planteamiento.
Acción
¡Manos a la obra! Comenzaremos a navegar sabiendo a qué puerto queremos llegar, para ello usaremos diversos recursos y herramientas terapéuticas que nos sean útiles. Tú marcas el ritmo, iremos de lo fácil a lo difícil, yo te apoyo y acompaño. La frecuencia de las sesiones puede variar en función de la persona, lo ideal al principio es tener una cita a la semana o cada 15 días, y después ir espaciando las sesiones, en función del bienestar percibido.
Mantenimiento
Una vez hemos llegado a nuestro puerto y pisado tierra firme, podemos seguir teniendo un espacio terapéutico en el que pararnos a reflexionar y re-valorar nuestro rumbo. Puede ser mediante mail, llamada telefónica o vernos de vez en cuando para repasar-nos y tomar conciencia de cómo están colocadas las piezas de nuestro puzle.
Normalmente las manifestaciones de un tipo de “diagnóstico clínico” son las mismas, pero la forma de llegar ahí son tan diversas como diferentes somos. Razón por la que no le doy tanto valor a las etiquetas. Además de tratar de aliviar el malestar presente, lo interesante es indagar sobre tu propia experiencia para encontrar sentido a lo que está ocurriendo y, desde la raíz, conseguir que deje de afectar emocionalmente.
Te acompaño si sientes o notas…
¿Cuándo acudir a terapia?
La etapa de la adolescencia combina vulnerabilidad y fuerza, son unos años en los que se producen multitud de cambios internos y externos, a nivel físico y psicológico. Es un periodo en el que estamos expuestos/as a multitud de influencias y en el que se fortalece nuestro sentido de la identidad.
Si noto o siento…
O me parece que…
Si tienes alguna duda o cuestión que plantear, puedes escribirme. Estaré encantada de ayudarte.